Entrevista a Daniel Ferminades

en Artículos09 de mayo

Así, las energías que desde el Sol están llegando a todo nuestro planeta sustancian un verdadero Impulso hacia una Nueva Vida basada en el Amor que el Padre quiere para la Humanidad toda. 

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¿Qué significa “Verdades Develadas desde la Conciencia”?

Este nombre se encontró como frase para definir el hecho de que lo que expreso viene desde mi conciencia. No es algo leído ni recibido desde ningún otro medio externo, sino desde mi propia experiencia.

Las considero verdades porque las he vivido, las he comprobado, las he develado desde mi propia experiencia y estoy tratando de llevárselas a los demás.

En mi conciencia procuré llevar a las personas, lo que entiendo, necesitan en su vida espiritual, así como en su momento, a mí me sirvió espiritualmente. Resultan ser para mí verdades que desde la conciencia se develan. Quiere hacer alusión a que no pertenece a ninguna lectura, a ninguna palabra que me haya llegado a través de los oídos.

Esto llegó a mi vida a a partir de sentir un llamado a un cambio, y a observar la vida de una manera diferente. Vino motivado por una necesidad personal por encontrar esa verdad, pues era una forma muy común verla sin contemplar el bien para todos sino pensándolo desde uno.

¿Cuáles son las diferencias o similitudes entre espiritualidad y religión?

Tal vez muchas personas tienen la idea de que espiritualidad tiene que ver con entregarse de lleno a un servicio hacia Dios, consagrando su vida a eso. A lo mejor no contemplan que se puede ser una persona espiritual o tener la espiritualidad incorporada desde conformar una familia, tener trabajo, tener una vida como todo el mundo tiene.

Yo prefiero entenderlo, tomarlo desde ese lugar, porque sé que es la realidad de la mayor parte de las personas. Son pocas las que tienen la disposición, la fuerza, la necesidad de volcarse de lleno, en entrega a un servicio hacia a Dios, uniéndose a Él y comprometiéndose ante Él para ayudar al necesitado, en su nombre.

Entiendo que la espiritualidad pasa por vivir con amor nuestra vida diaria desde lo que nos toca hacer. Y no tan sólo estar hablando de esto o dejar de lado todo lo material.

El Padre no quiere que dejemos nada por un mandato divino, sino que tomemos conciencia de qué es lo que queremos para nuestro espíritu, qué es lo que queremos de bien para el espíritu de todos, y qué es lo que hace de daño el atender tan sólo mis deseos, mis necesidades.

Yo quiero para mi espíritu lo que es de bien para todos y eso es lo que alimento en mi vida diaria. Pongo amor en todo lo que estoy haciendo, ese amor me conecta con el Padre que es amor.

¿Cómo se integran cuerpo, materia, alma y espíritu?

El espíritu no tiene materia, es esencia.

¿Cómo entra en contacto con la materia sino tiene un cuerpo? ¿Nuestro espíritu, cómo entra en conciencia de la divinidad si no tiene un cuerpo para conectarse o religarse amorosamente con la Creación?

Religarse, parte desde que en algún momento estuvimos ligados, hoy tenemos que religarnos, quiere decir que nos habíamos apartado.

¿Por qué nos apartamos del espíritu, porqué nos apartamos del amor divino y puro? Porque utilizamos el amor de manera egoísta conectándonos con la materia. Como nuestros sentidos están desarrollados para conectarnos con la materia, nosotros la tomamos como objeto de destino de nuestro amor para hacernos sentir bien a través de poseerla, de hacernos dueño de ella. Entonces dejamos de lado lo que está por encima de todo, que es ese amor hacia Dios. Todo está relacionado y en conexión.

El espíritu necesita de un cuerpo para poder conectarse con la materia a través de la materia, que es el mundo en el que estamos, el de la materia. Podemos conectarnos con el espíritu, podemos religarnos con ese espíritu y con la esencia que está en toda forma. Pero podemos y debemos hacerlo desde el amor, porque Dios es el Amor en esencia.

El camino es el del amor, el camino es seguir el amor de Dios. Si ponemos Su amor de manifiesto en todo lo que hacemos es que vamos a ir dejando de a poco la forma de la materia, porque una vez que hacemos la experiencia de tomar conciencia a través de ella, ya no la necesitamos y la trascendemos.

Vamos de a poco encaminándonos a esto que decía Jesús, el Reino de los Cielos. Nos vamos encaminado a ese Reino dejando de lado la materia que alimentamos y tal vez adoramos creyendo que viviremos en ella hasta que se termine nuestro tiempo humano.

Físicamente dejamos de estar acá pero la eternidad, que es en el espíritu, nos lleva a ver la realidad de que no hemos superado esa materia porque no hemos salido de este mundo amando a Dios en todas sus formas de expresión.

¿Cuál es la finalidad o función del alma humana?

El espíritu necesita el alma para tener un mediador dentro de nuestra individualidad, es decir una conexión con la materia. Desde la materia no tenemos desarrollado los sentidos y los medios para conectarnos con la divinidad. El alma ocupa ese espacio de conexión para poder conectarnos desde la materia con el espíritu, o el espíritu poder entrar en contacto con la realidad de la materia.

El espíritu es el que está evolucionado a través de la forma para tomar contacto con el Todo de manera amorosa. Nosotros, desde nuestra conciencia limitada, humana, para poder entrar en contacto con el Todo necesitamos de esa alma, de ese intermediario.

Nos estamos formando en conciencia, y el espíritu está creciendo en esa conciencia a través de las experiencias que vivimos dentro de este mundo.

Cuando a las experiencias las vivimos con amor, porque buscamos con amor ligarnos con el entorno, con el prójimo, con la vida, es que esto nos alimenta, nos nutre espiritualmente. Nos vamos liberando de esa materia, nos vamos sutilizando. Pero mientras no utilicemos el amor de manera consciente para que pueda ayudar a todos en esa liberación, seguiremos alimentando el ego. Por lo tanto el alma también se contaminará porque utilizamos el amor de manera egoísta, buscando aquello que a mí me hace bien, sin medir las consecuencias del daño que ocasiona a otros buscar mi bienestar.

Para tener el alma limpia tenemos que procurar atender más a nuestro espíritu que nos pide hacer a través de ella y en nuestros cuerpos, obras que sean afines al amor de Dios que en esencia vive en nosotros.

La imagen y semejanza del Creador que está en nosotros quiere tomar conciencia de esa realidad a través nuestro. Entonces, tomemos conciencia de la divinidad obrando desde lo que entendemos Dios haría.

** Esta entrevista fue compartida por la revista Universo Holísitico – España –  N°93  -Mayo 2016  ver publicación