Creciendo en Amor

en Fragmentos28 de octubre

El amor va creciendo en la medida en que obtenemos respuestas y soluciones, y nos aleja de los problemas que generamos por vivir en inconsciencia.

Cuando empezamos a vivir en conciencia traemos menos dolor a nuestra vida, y a su vez nos acercamos al dolor ajeno.

Cuando pasamos esa etapa de entender que el amor va más allá de tan solo identificarse con lo que nos resulta conveniente, empezamos a ver que también existe esa necesidad de amor en los demás. Entonces, nos acercamos amorosamente para compartir y ayudarles a tener una vida mejor. Sus problemas nos duelen como si fueran propios, y llegamos a sentir esto porque ya lo hemos pasado, si no lo hubiéramos vivido, no podríamos sentir el dolor ajeno como propio.

Cuando lo hemos superado, el amor nos mueve a ponernos a disposición de los demás y a hacer lo que esté a nuestro alcance para ayudar y llevar un alivio.

A partir de que tenemos más claridad de lo que debemos hacer, tomamos la decisión de hacer lo que debemos, poniéndonos a disposición de la voluntad superior.

La voluntad superior no es impuesta por el Padre, nosotros tenemos una voluntad inferior para que dentro del libre albedrío sepamos tomar la decisión y encontrar la fuerza de voluntad para alcanzarlo. 

En este paso por el mundo iremos identificando nuestras necesidades, y a partir de identificarlas encontraremos nuestros objetivos y aquellas cosas que nos ayudarán a crecer, a mejorar y a auto superarnos.

Vamos de a poco perdiendo nuestra voluntad, dejándola de lado, porque ese es el camino que utilizamos para llegar a lo que necesitamos. Primero, distinguiendo cuál es la necesidad, luego, dónde está lo que necesitamos y así movernos por propia voluntad a alcanzarlo.

En la medida en que alcanzamos lo que necesitamos encontramos la plenitud, la satisfacción, la estabilidad, la conciencia, y esto nos acerca más a la voluntad superior. Esa voluntad superior hará que un día entendamos que todo eso no es nuestra posesión, sino que son bienes de todos. En ese momento esa voluntad se vuelve útil y entendible, ese será el tiempo de compartir aquello que hoy está en nosotros y que los demás necesitan.

Esto no nos hace más que nadie. Estamos tratando de salir de nuestras limitaciones para poder ir más allá con amor sin ir por encima de nadie, es el amor el que está por sobre todo y  todos.

Daniel Ferminades

180604